Alan Ruschel: Balón de Oro de la vida

 

Alan Ruschel Chapecoense

(Foto: lavanguardia.com)

 

En Barcelona, el mundo culé tildaba a Neymar de lo cualquier término despectivo, Alan Ruschel entrenaba para lo que va a ser el partido más importante de su vida.  Saltaba, corría y hacía todo con sus compañeros para prepararse a jugar contra el equipo blaugrana.  Ahora que ya hubo clausura, los catalanes se preparan para rendirle tributo a la vida. 

Chapecoense ha tenido una campaña extremadamente emotiva.  La emoción los llevó a lo más alto de torneo estadual de Santa Catarina do Sul.  Ahora mismo se están salvando del descenso gracias a una campaña desastroza del São Paulo.  Pero en un momento estaban a un par de puntos de estar dentro del famoso G4 (los primeros cuatro) en la tabla del Brasileirão. 

Durante todo ese tiempo, Ruschel miraba a todos los partidos de Chapecoense desde las gradas esperando la posibilidad de poder volver.  El poder caminar unos pasos para poder sentarse y hablar con el mundo entero unos días después del trágico accidente aéreo que sufriero su equipo en Medellín hace más de nueve meses.  Esos pasos fueron simbólicos de la fuerza y el deseo humano.  Su historia también fue simbólico de lo delicada que es la vida.

Aunque los doctores que lo atendieron inicialmente dijeron que era muy posible que no volviera a jugar fútbol, eso inicialmente no era lo más importante en su vida.  Con el pasar de los días y semanas cuando se comenzaba a crear un tipo de normalidad a su vida, el fútbol volvió a ser parte de su vida cotidiana.

Ruschel ha entendido que la vida no tiene sentido ni lógica.  Eso lo pudo aceptar y ahora va a vivir su vida al máximo.  Eso es lo que más vale.  Esa es la lección que nos ha dado con su calvario que hasta ahora ha superado.  Para él, su camino ha sido largo y sabe que ahora no juega apenas para un club o para una hinchada.  Ruschel sabe que tiene que vivir y jugar para los que lo van a ir a ver y para su familia.  En una conferencia de prensa entendió lo que significa su vida ahora.  “Hay dos milagros en mi vida.  El primero es que siga vivo y el segundo que pueda caminar.” 

Hasta el día de hoy dice que le debe su vida a Jackson Follman, que le pidió que se sentara en el asiento donde justo estaba en el momento del accidente.  Y esa responsabilidad la ha tomado en ese camino largo que ha tomado para poder regresar.

"Es imposible olvidarse de los que nos han dejado. Cada vez que entramos la cancha hay esta memoria. Eso también nos da la responsabilidad, de ser parte de la reconstrucción de un club y una ciudad y cada vez que nos ponemos esa camiseta nos tenemos que recordar que éste es más que un club y hay un sentimiento detrás de eso."

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(Foto: Sirli Freitas | Goal)

 

Cuando pise el césped del Camp Nou, sabrá que jugará algo más grande. Jugará para mostrar lo grande que es la vida y tendrá a las 71 personas que perecieron en ese viaje en su camiseta, una comemorativa justo para el Trofeo Joan Gamper.  Pero sabe que lo suyo es un granito de arena para ayudar a que el club y la ciudad de Chapecó puedan seguir con el proceso por el cual han pasado. No hay persona que más sabe qué significa eso que la estrella de futsal del Barcelona, Ferrão.  El jugador oriundo de Chapecó ha sido la persona responsable en darle la bienvenida al equipo de su pueblo.  Para Ferrão el equipo tenía una importancia vital porque su padre jugó para O Verdão cuando era chico. 

Toda esta historia nos ha dado una bocanada de aire fresco para saber que el fútbol es todaviá más que las cosas materiales que nos distraen de algunas realidades no muy convenientes. Creo que este tipo de historias nos ayudan a poder ver lo lindo que es todo dentro de lo que fue envuelto en tragedia.  Y en vez de darle insultar a nuestros rivales, tomemos un segundo demás, y darles un abrazo.  Para mi, Ruschel ya es algo más importante que un ganador de Balón de Oro, es un campeón de la vida.

 

 

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